viernes, 25 de julio de 2008

Viaje de Palabras

Desde chica mi relación con las palabras se basó en una intensa búsqueda; necesité, históricamente, expresar cada centímetro y segundo de la vida, quise nombrar al todo y a la nada; pasé años recogiendo palabras de cada suelo, a veces las encontraba rotas y, la pasión de la luna corriendo hacia el sol me descubría intentando darle el sentido justo a esas letras desunidas para develar los secretos más íntimos y pudorosos del universo.

En verdad, mi historia se basa en esta búsqueda sin fin. Encontré palabras de todo tipo, hermosas y horribles. Fui descubriendo las conexiones que las unían y abriendo las puertas a nuevas respuestas que escondían, tras sus pesadas cerraduras, el pasaje perfecto para una nueva pregunta.

Si bien, fui estricta con cada una de ellas, las dejé correr por largas horas al borde de mi cama, las soporté gritando de dolor a algunas y a otras haciendo temblar mi mundo con los saltos que daban debido a su constante felicidad. Les pedía a cambio sólo que no me abandonaran, que vayan conmigo donde fuera y, por ratos, que dejarán de lado sus expresiones para que pudiera jugar a acostarlas y besarles las mejillas o los pies cada vez que encontraba la posición de una en mi rompecabezas mental.

Ellas aceptaron el trato... Creo que con gusto, se observaban felices cuando suplicaba que vengan y, corrían para adentrarse todas juntas en mi, ninguna quería quedar fuera por más que yo quisiera decir una pavada o una blasfemia. Este proceso era inverso cuando veían en mi una duda o un dolor y sin pedir permiso entraban a mi cabeza y jugaban solas, yo sólo les prestaba mi mano para dibujar lo que ellas decían.

Tenían una hermosa valija. Nunca las dejé en casa. Donde fui, fueron ellas y pasearon por los mismos lugares que mis pies, también, sintieron junto a mi alma, no pude privarlas del amor ni de ninguno de sus opuestos, las busqué para que habiten mi propia existencia y no les tapé los ojos ni los oídos ni la boca, nuestra relación no se basaba en una protección ni en la represión, y claro que ellas tampoco me ocultaban nada... Sólo éramos, ellas y yo desde un mismo núcleo que nos unía y no dejaba distinguirnos ni separarnos.

Parecía algo eterno, se sentía y vivía así, pero un día me desperté y al verlas dormidas descubrí que ya no estábamos en el mismo lugar... Está bien, voy a decirlo tal cual fue: mi camino comenzó a cambiar y ellas ya no podían hablar sobre él y, entonces, pasaron a ser meras anotaciones neuróticas sin un grado de universo en sus minúsculos cuerpos.

Las amé tanto que no quise verlas sufrir. Me levanté de la cama sin hacer ruido. Dejé su valija en el lugar de mi cuerpo para que viajen tan lejos como puedan y salí al mundo a encontrar esas que no había salvado de la soledad porque las veía vacías cuando en verdad estaban colmadas de maravillas por descubrir.




Pasé nuevas noches puliéndolas, armándolas, entendiéndolas. Las nuevas trajeron más puertas y el universo en cada trazo. Con ellas me sentí cómoda desde un principio y bañaron el planeta de tranquilidad. Mantuve mi trato, sólo que ésta vez dijeron no responder en nombre de sentimientos horribles y entendí lo que dijeron... Y fui yo la que acepto feliz.




Las viejas, dónde estén... Están bien. Sabían de abandono, soledad, desasosiego y yo, les había enseñado como sobrevivir a una noche triste. Seguramente, algunas ya andan jugando en otras mentes y las demás, quizás me observaron y aprendieron de mis intentos de morir.

1 comentario:

Hole in my Soul dijo...

Me gustó mucho... yo estoy escribiendo algo que habla de muchas palabras. Perdón, dije "estoy" conjugué mal el verbo, estaba. Ya lo dejé. Viste que te conté que no me sale nada, y bueno...

Pero lo voy a lograr sé que puedo expresar palabras por alguien, estoy segura. Tengo un objeto identificado, así que pronto le doy vida.

Las palabras viajan por mis dedos, más que por mi boca, eso es sabido.
Y mis palabras nunca se van con el viento, bueno a veces sí.

Y hablando de palabras, cumplí con ella, te leí, firmé, pasé pasate :P

Nenaaaaaa, te quiero muuucho, aunque sea no sea un cuerpo, ja, me quedé pensando en eso, eh. Pero por ahora dejame ser esto que soy.

Un beso enorme!