martes, 10 de febrero de 2009

Mi barrio





Tan sólo una lluvia fuerte de verano y caminar. La magia desparramándose arriba de todo lo animado y lo inanimado, una voz descolgándome de mis sentimientos más profundos "Que haces, loca! Te estás re mojando", giré mi cuello y un rostro tan conocido, tan sabido de memoria que si fuera más dúctil con el lápiz podría dibujarlo con los ojos cerrados; saludé y con una sonrisa cálida pregunto "Cómo andás?", respondí "Bien" sin ponerme a hablar de más, aunque la lluvia meritaba una buena charla de vida a vida, yo tenía algo más importante que hacer: ser una gota más que caía y en el mismísimo momento del choque: Paf! La nueva realidad de millones de bastas y tantos si y otros no y la suprema existencia natural.





Caminé y fui gota mojada y agua que resbalaba y, húmeda en mi estado cronopio, empecé a llorar empapada de recuerdos... El barrio. La infancia y esas distancias que venía recorriendo que parecían lejanas, la adolescencia que acortó los caminos y entrelazo las distancias... Y, hoy, yo caminando mujer entera por esos lugares que jamás cambiaron y aún así se saben cada día distintos. Isidro Casanova y yo estábamos iniciando la suprema despedida y no podía ser de otra forma, teníamos que empezar a decirnos adiós y a besarnos las manos bajo una lluvia cálida sin nadie más en las veredas y si testigos ocultos de ventanas cerradas.




Alberto parado en una vereda, "Vení, pasa, estás hecha sopa!". Sus manos de ya más de 60 años, arrugadas, cansadas y a su vez, energicamente jóvenes, me alcanzaron una toalla. Una hora escuchando sus historias de "Cuando yo tenía tu edad..." que tanto me divierten y después los consejos que siguen bajo su refrán "A vos te voy a sacar buena". Tantas palabras dichas en confidencia, a 15 cuadras de mi casa, a 4 de la plaza... Ahí mismo, en la eternidad.



Volver a la calle, sonrisas melancólicas y ya no más lluvia, acercarme de a poco a casa y dejar en el camino varios saludos... Doblar, media cuadra a la derecha y ver la calle que supo ser de tierra en mis primeros años, Lala contándole a Noemí las últimas novedades del barrio. "Hola". Mi barrio proletario, mi rinconcito caliente en el mundo, el lugar de los recuerdos; el 96 siempre hasta las pelotas; Don Juan enfrente de casa, sentado todos los días en su patio y saludándome cada vez que salgo o entro a casa; los perros de la calle que comen en todas las casas; los nenes que conozco desde que nacieron; los viejos que me conocen desde que nací y siempre me cuentan anécdotas de cuando era chica; justo justo enfrente la casa de mi novio de jardín; mis mejores amigas de bombachas en la vereda a los 3 o 4 años; las calles donde veo a mi primititita andar tarde y después la aburro con monólogos de mis años adolescentes con drogas y dolores en el alma; escuchar desde adentro de casa el grito casi diario de mi tío Carlos para que encerremos a Jazz y así pueda entrar; las salidas a la vereda en pijama; las vías que me alejan de mi mejor amiga; la casa de mi madre budista a media cuadra; las estrellas de verano que se ven muy bien acá según Arián; la luna tan baja; la puerta de mi casa siempre abierta para quién quiera pasar...





2 comentarios:

Micaela dijo...

Cómo te voy a extrañar a vos cuando te me vayas negra, vos ya sabés todo lo que te quiero, y lo tanto que sos para mí.Cre que ni siquiera hace falta que lo diga. Gracias por todo Mari, en serio, por preocuparte, y por ahcerme cagar tanto aveces tonta, jaja, vos sabés que yo me acuerdo de todo, de todo todo, pero de lo que más me acuerdo es de mi prima bien, metida en nada, solo con cosas que le hacen bien si?.
Te adoro prima.

Hole in my Soul dijo...

Vos abriste un espacio acá, yo cerré un espacio allá.
Claro, te estás yendo, aunque ya no me queda claro cuál será el próximo destino, estoy tan metida en mis locuras que me enfrasco en eso y pierdo el rastro de las historias ajenas.
Lo importante es que tu próxima estación te haga feliz, eso es lo único que interesa, lo demás serán cosas de momento.

Sé feliz querida Mariana. Falta poco para tu cumpleaños, lo mismo para el mío. Espero que podamos aprender mucho más con este nuevo año que se nos está por encimar.

Te quiero mucho, Pez.
Un beso enorme.